sábado, 1 de julio de 2017

       Gustaba el rey de visitar Lerma, pues se trataba de una villa de recreo diseñada para su disfrute personal. En sus jardines encontraba esparcimiento, en su coto abundaba la caza, los nobles lo agasajaban con fiestas y entretenimientos, el duque le obsequiaba con misas cantadas muy de su gusto y sus aposentos eran dignos del más poderoso de los monarcas, incluso encontró muy de su agrado que la vida monacal, de la que tanto disfrutaba, floreciese en su entorno. No es de extrañar que Felipe III visitase repetidamente la morada de su valido, pues éste incluso consiguió que los doctores de Su Majestad recomendasen al monarca largas estancias en Lerma, pues era este un lugar sano, alejado  del bullicio y las insanas aglomeraciones de gente de las ciudades en las que proliferaban las enfermedades.


            Sin duda, la mejor forma de ilustrar lo hasta aquí mencionado, es recrear una de las numerosas fiestas que se celebraron durante el “gobierno” de Don Francisco. Es difícil no escoger para ello las actividades propuestas por el duque de Lerma con motivo de la conmemoración de la traslación del Santísimo Sacramento a la Iglesia Colegial de San Pedro.
            Estas actividades se desarrollaron a lo largo de 13 días, entre el 6 y el 18 de octubre de 1617. De entre ellas podemos estudiar muchos de los espectáculos que conforman la fiesta barroca, aunque es justo mencionar que en este caso no todos los eventos corrieron a cargo del duque, sino que familiares suyos y personas próximas a él sufragaron algunas de las actividades. Compartieron así el privilegio de ver ennoblecido su nombre mediante el patrocinio de entretenimientos, pues este es en su espíritu, el propósito final de la “fiesta barroca”.

            Fruto de este deseo por destacar es la aparición de las relaciones de fiestas, que abundaron y describieron con todo lujo de detalle cada dato de interés para el noble al que va dirigida, no así cada actividad, pues en ocasiones nada se dice del evento en sí. El escritor se centra en citar a los mecenas, su aspecto, sus vestimentas, su honor…..empleando para ello calificativos como: “las mejores hasta el momento” o “nunca se vio nada igual”.En ocasiones nada de dice de la actividad en sí, para estar mas pendiente de las últimas modas en ropajes y peinados.


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